4 ago. 2013

PADRENUESTRO. DIFERENCIAS ENTRE MATEO Y LUCAS



Versiones del Padrenuestro en la Biblia

Lucas 11:2-4:

"Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben y no nos dejes caer en tentación.

Mateo 6:9-13:

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén."

El fondo de los dos relatos es el mismo: Jesús enseña a su gente cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios. Sin embargo, Mateo la desarrolla de manera más extensa y profunda; su relato sobre el Padre nuestro es más solemne, puesto que en él Jesús está sobre una montaña rodeado de una muchedumbre ansiosa por escuchar sus palabras y fue iniciativa del propio Jesús; en el relato de Lucas, en cambio, con un Jesús más recogido, orando en solitario, un discípulo espera pacientemente a que termine su oración para pedirle que enseñe al grupo a orar.

Lucas invoca a Dios sólo como "Padre" y Mateo como "Padre nuestro que estás en el Cielo" En Lucas no aparece la petición de Jesús de que se realice la "voluntad de Dios" (así en la tierra como en el cielo), ni se menciona la petición "líbranos del mal", es más breve y está incluido en la versión de Mateo, quien podría haber añadido las dos peticiones nuevas, al ser poco probable que Lucas suprimiera una petición formulada por Dios. Además, las novedades de la versión de Mateo son característicos su teología ("hágase tu voluntad" y el "líbranos del Malo"). La versión de Lucas podría ser la más antigua y cercana al original.

La última frase de la oración en Mateo (Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén) recibe el nombre de doxología final. Esta parte de la oración se reza al final en algunas ocasiones específicas. En esta parte se manifiesta el total reconocimiento por parte del orante de que Dios es un ser absoluto y supremo que no tiene principio ni fin. Algunos creen que es auténtica, basándose en una alabanza del Antiguo Testamento, mientras que otros afirman que se trata de un añadido posterior.

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