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13 jun. 2015

EL SIMBOLISMO DEL LABERINTO

El término laberinto denomina al jardín o construcción arquitectónica que tenga una complicada estructura y en la que muy difícil encontrar la salida.


En la historia la humanidad existen cinco laberintos muy importantes: uno en Egipto, situado en el lago Moeris; dos en Creta, el de Cnosos y el Gortyna; otro griego, situado en isla de Lemnos, y uno etrusco, el de Clusium.

Para las antiguas civilizaciones el laberinto tenía una cualidad atrayente, como el abismo o el remolino de las aguas. Posiblemente por ello se habían dibujado algunos laberintos con la intención de engañar a los demonios y convertirlos en prisioneros una vez estuviesen en su interior.

Según muchos estudiosos, el laberinto simboliza el inconsciente, el error y el alejamiento de la fuente de la vida. Mircea Eliade señala que el principal objetivo perseguido por el laberinto era defender el centro, o sea, el acceso iniciático a la sacralidad, la inmortalidad y la realidad absoluta. También se interpreta el dominio del laberinto como el aprendizaje del neófito respecto a la manera de entrar en los territorios de la muerte.

Todos los pueblos han recurrido al símbolo del laberinto, que apela a experiencias comunes y posee un significado subconsciente en las razas y culturas. Se ha empleado el mismo símbolo básico en múltiples formas a lo largo de los siglos: ritos de fertilidad, ritos funerarios, complemento religioso, trazado de jardinería, en juegos y como diseño decorativo.

30 abr. 2015

EL ESPÍRITU SANTO Y SUS SÍMBOLOS EN EL CRISTIANISMO

Ruah

La palabra ruah significa "espíritu vivificador". Da a entender el soplo de vida, el aliento de Dios. El noción de espíritu es vital para entender la relación entre el ser humano y su Creador.

Nuevo Testamento. Hechos 2:37-39. Al oír esto, todos sintieron un profundo remordimiento en su corazón, y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?» Pedro les dijo: Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame.

El Espíritu Santo

Dios es Padre, es hijo, y también es Espíritu

En los Evangelios se puede apreciar como Jesús, durante toda ya vida, comunica la promesa del Espíritu que, como una fuerza transformadora, se revela como la vida y la salvación. Desde el punto de vista cristiano, Dios da su Espíritu para fortalecer la fe de los que confían en Él, y para que continúen la misión de Jesús en el mundo.

Pentecostés

Una de las fiestas más importantes del judaísmo es la fiesta de Pentecostés, que se celebra cincuenta días después de la Pascua. Después de la muerte y resurrección de Jesús, durante esta fiesta, sus amigos, familiares y seguidores, estaban reunidos cuando de repente sintieron el Espíritu de Jesús en su interior.

El Libro de los Hechos de los Apóstoles narra este episodio. Del miedo inicial tras muerte de Cristo pasan a experimentar la fuerza de la llama del Espíritu de Dios. El don de lenguas que reciben en este momento los hace personas libres y capaces de transmitir la Buena Nueva. Es entonces cuando los apóstoles comprenden su misión. Pedro, en en su discurso a todos los que se habían reunido allí, les explica que deben convertirse, bautizarse y quererse los unos a los otros, y también formar comunidades para vivir conjuntamente el mensaje que Dios les ha enviado a través de Jesús, su Hijo, y del Espíritu que los fortalece.

Los frutos y dones del Espíritu Santo

El Espíritu de Dios ayuda los cristianos en su conversión interior y les da luz para entender cómo tienen que vivir el mensaje de Jesús. Mueve y ayuda a las personas a seguir a Jesús y ser testigos de su Evangelio. Los cristianos, al vivir ya su vida en el Espíritu, se les reconoce por los frutos.

La tradición del Iglesia enumera doce frutos del Espíritu Santo:

Caridad
Alegría 
Paz  
Paciencia
Generosidad
Bondad 
benignidad 
Mansedumbre
Fidelidad 
Modestia 
continencia 
Castidad

El Espíritu de Dios otorga dones especiales que ayudan a los creyentes a ser fieles a Dios y su plan de salvación. San Pablo habla de los dones del Espíritu Santo en algunas de sus Cartas. Según la tradición de la Iglesia, los siete dones del Espíritu Santo son:

Sabiduría 
Inteligencia
Consejo 
Temor de Dios
Ciencia 
Piedad 
Fortaleza

El Espíritu de Dios desea, fundamentalmente, que las personas sean felices y colaboren en la construcción del Reino de Dios. Santo Tomás de Aquino, importante teólogo y filósofo del siglo XIII, decía que el destino del hombre es su propia felicidad, ya que todo ser humano no deja de buscarla y anhela encontrarla. La propuesta de felicidad de los Evangelios se encuentra en las Bienaventuranzas.


Símbolos del Espíritu Santo

Para hablar del Espíritu Santo y de sus obras se utilizan unos símbolos que ayudan a conocer y comprender mejor este concepto.

La Paloma.

En el bautismo de Cristo aparece una paloma, con la cual se da a entender la manifestación del Espíritu que desciende suavemente sobre las personas.


El fuego.

El fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo.


El viento.

A veces aparece en forma de un viento fuerte, así muestra su movimiento constante.


El agua.

El agua del bautismo simboliza la inmersión de la nueva vida en el Espíritu Santo.


El sello.

La imagen del sello indica el carácter permanente de la unción (la manifestación de Dios) del Espíritu Santo en los sacramentos.