EL DIOS BAAL. HIJO DE EL



Baal era una divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su influencia: fenicios, cartagineses, caldeos, babilonios, sidonios y filisteos. Su significado se aproxima al de "amo" o "señor".

Baal era el “hijo” del dios El. En la mitología cananea se denominaba El a la deidad principal, se lo conocía como "padre de todos los dioses", el dios supremo, el creador, el bondadoso. Su hijo Baal era representado como un joven guerrero, pero también como un “toro joven” (becerro).

Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad. En la Biblia Baal es llamado uno de los falsos dioses, al cual los hebreos rindieron culto en algunas ocasiones cuando se alejaron de su adoración a Yahweh (Idolatría). 

En los textos de Ras Shamra se alude a Baal como Zebul (Príncipe, Señor de la Tierra y el Jinete de las Nubes. Baal era ya venerado en el tercer milenio a. C. por los semitas amorreos; su nombre propio era Hadad

En la antigua palestina se creía que los cambios de estación y sus efectos eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a éste a retirarse a las profundidades de la tierra. El comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había despertado a la vida, gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. 


Los agricultores y ganaderos cananeos creían que el participar en rituales mágicos durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus dioses a actuar según el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para tener cosechas y rebaños productivos durante el nuevo año y para alejar sequías, plagas de langostas, etc. Así, la vuelta a la vida de Baal para ser entronizado y unirse a su esposa se celebraría con ritos de fertilidad orgiásticos.

Toda ciudad cananea tubo su santuario en honor al Baal y se nombraban sacerdotes para dirigir la adoración en estos santuarios que estaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran conocidos como "lugares altos". 

Cada localidad tenía su propio prefijo o sufijo en nombre de Baal, al que se solía calificar mediante un nombre geográfico, como tributo al nombre de dios. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por  moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. Más tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-baal, para el cananeo en realidad solo existía un dios Baal.